domingo, marzo 20, 2011

Hoy voy a ser optimista. Hoy voy a hablar de una de las grandes ventajas que tiene para mi el vivir en Noruega, o, al menos, en Stavanger. Y se resumiría en el hecho de tener la idea de que nada malo puede pasar. Claro que si uno se pone a analizar y a argumentar esa afirmación, la idea se cae inmediatamente. Pero en el día a día, cuando uno no va por la vida analizando factores, es una idea que me reconforta y con la que vivo a diario, y es algo maravilloso. En Buenos Aires hacía mucho tiempo que había perdido la noción de tener el control sobre mí misma. Cada salida era una tortura donde no sabía si volvía a casa. No importa si este temor estaba basado en factores reales, imaginarios o en exageraciones. Era así como yo me sentía, especialmente después de un robo muy traumático que me tocó vivir. Durante ese episodio pensé simplemente "bueno Florencia, hasta acá llegaste" y me encomendé a Dios, aferrándome a la idea de que si el tipo me disparaba o se le escapaba una bala del arma con la que me estaba apuntando no era por voluntad de él, no era él el que tenía el poder sobre mi propia vida en ese momento. Un absurdo, claro está ahora. La cuestión se que nada volvió a ser igual luego de esa experiencia. Sentía que ya no había factores del tipo "controlables" que pudieran reducir las posibilidades de que me pasara algo malo. Luchaba por hacer entender a la gente que me rodeaba que no era una antisocial ni una egoista por no querer salir, sino que simplemente la estaba pasando mal. Hasta que llegué a Noruega y volví a recuperar el sentimiento de que yo podía cuidar de mí misma, que el peligro puede ser algo predecible y evitable, tomando ciertas precauciones básicas. Y ésto mejoró mi calidad de vida de una manera exponencial. Y por eso le debo agradecimiento a este país. Supongo que este sentimiento de tranquilidad es compartido por las personas que nacieron acá pero en algunos casos llevado al extremo. Es muy común ver a nenes muy chiquitos, de unos 7, 8 años, jugando solitos en el bosque o caminado de regreso a la escuela. Ni hablar de las madres que entran a un negocio y dejan el cochecito con el bebé esperando afuera. Esta última costumbre me horroriza tanto hoy como la primera vez que vine como turista a este país, no solo por los peligros de dejar a un bebé desatendido (ej: puede vomitar, tener un ataque de tos, lo que sea) sino por lo expuestos que están a que cualquiera pase y se los lleve. Esa idea de que "estas cosas no pasan acá" - idea que escuché directamente de la boca de un empleado de seguridad ante mi queja de que una mujer había dejado a su bebé afuera de un restaurante- me parece de una total ceguera. No porque el país tenga un bajo índice de criminalidad se va a desechar la idea de que locos y enfermos hay en todos lados. Y que si bien nadie te va a matar para llevarse tu auto, hay peligros universales a la condición humana a los que no hay que llamar con conductas imprudentes como éstas.

11 acotaciones:

Car dijo...

Flo: No sabía lo del robo. Me apena mucho que hayas tenido que vivirlo. Creo que en Noruega ese miedo no lo vas a sufrir.
Es bueno ver la vida en positivo. Pero si te soy honesto, no podría verle el lado positivo cuando tienen tres meses de oscuridad en invierno.
Saludos y que disfrutes un poco ahora que llega la primavera.

Car dijo...

Hola Flo: La verdad es que te dejo este comentario para hacerte una pregunta. No sé que tan nevado se pondrá en invierno en la zona donde vives pero he oido opiniones que dicen que para gente como yo(de ojos marrones) un paisaje nevado no es tan bucólico como suele parecer. Me dicen que si no tienes unos anteojos adecuados para protegerte del reflejo de la luz en la nieve, la vista te puede joder y bastante. Medio como que quedás chino. Sin ofender a los chinos. Me refiero a que vivis entrecerrando los ojos para evitar las molestias. ¿Es cierto? ¿O ya se te están poniendo azules los ojos y no tenés ese problema?
Saludos

Anónimo dijo...

Flor! Como argentina y como porteña comprendo esa sensación. Lamento que hayas pasado por la situación que mencionás. Algo análogo me sucedió. Me alegra que ahora puedas sentirte bien con respecto a eso. Te debe quitar un peso y dar alegria al caminar. Te mando un saludo! Fer

Florencia dijo...

Car: La verdad es que en Stavanger no nieva tanto, por lo que es difícil llegar a ese nivel de blancura, jaja. Lo que sí puedo decirte es que la nieve es muy molesta para caminar, se te mete en los ojos y no podés estar andar con la cabeza erguida. Igual lo peor para mi es el hielo que se forma cuando la nieve se congela en el pavimento. Después de un tiempo vas desarrollando la habilidad de identificar las partes del piso que se ven "brillantes" y las esquivás porque lo más probable es que si pisás ahí te caigas a la mier... Los noruegos por otro lado parecen tener el ADN preparado para caminar con hielo, van a paso firme o hasta corriendo, mientras que yo voy a pasitos milimétricos como si estuviera pisando cáscara de huevo.

Fer: Gracias por pasar. Lamento yo también que hayas pasado por una experiencia similar. Lo curioso en mi caso es que cuando estuve en Bs. As en octubre no tenía tanto miedo, se ve que mi felicidad por estar ahí bloqueó mis temores.

Ya que ustedes son dos fieles lectores, hay algo de lo que les gustaría que escribiera? Uno de los motivos por los cuales no escribo tan seguido es porque siento que me falta interacción con la gente que lee el blog y en un punto escribir por este medio pierde un poco de sentido. Escucho (o leo en este caso) ideas, sugerencias, lo que sea.

Car dijo...

Ya que te ofreces, bueno. Recuerdo que me contaste que vos estudiaste noruego en Argentina antes de mudarte a Noruega. ¿Qué pasó cuando llegaste allá? ¿Te hicieron pasar de vuelta por el curso de noruego? Y lo que realmente me interesa y que tal vez alguna vez tendré que preguntarte por e-mail, es qué fue lo que te dieron para aprender el idioma. ¿Te dieron algún libro? ¿cuál?¿Es solo asistencia al curso? ¿Existen cursos de idioma noruego para extranjero que no son inmigrantes?
Saludos y gracias.

Susana dijo...

Hola! Sabes que te encuentro mucha razon; porque es verdad que aca es abismantemente mas tranquilo que en Concepcion, Chile (de donde yo soy) y eso que Concepcion no es una ciudad peligrosa, pero igual; eso tampoco me parece excusa para hacer cosas que llaman al peligro...
Me choca ver a los ninios que vuelven solitos del colegio, porque aunque quiza no hayan ladrones o gente que les pueda hacer danio de forma intencional; que pasa si los atropellan? No se...
Sera que nosotros los latinos estamos muy curtidos por malas experiencias? O sera que ellos viven en una burbuja?
Como sea, la seguridad, bajo mis precauciones, no la cambio por nada.
Un abrazo!

mestiza dijo...

Hola, encontré tu blog hace poquito. Entiendo esta opinión. Yo no pase por un robo tan feo, pero si un par mas sencillos, la alarma del auto que salta cada dos por tres, vivir cuidadoso, hacer un mini operativo de seguridad para entrar o salir de casa, un agotamiento! Ahora estoy en un pueblo en Alemania. No tengo rejas, cerradura simple, garage sin llave, auto en la calle, bicis y triciclos por ahi. Aunque me cuestan ciertos conceptos, andar sola de noche, correr en el bosque, dejar los chicos jugar solos,está buenísimo ahorrar todo el tiempo y energía que consume preocuparse en estos temas. Disfrutemos!

Sarita dijo...

Hola Flor, he leído algunos de tus post anteriormente, me gusta que estos están actualizados, gracias por el tiempo que dedicás en responder; entiendo tus sentimientos con respecto a la inseguridad que sentías en BsAs, a mí que vivo aquí me pasa eso, salgo muy poco de noche por miedo a los robos, uso un celular de funciones básicas a pesar de tener uno smartphone, trato de vestirme sencilla,esperanzada que con estos recursos pueda escapar a los robos.
Espero no abusar de tu amabilidad, pero me gustaría consultarte sobre las escuelas primarias, como es la integración de un niño inmigrante, cómo aprende el idioma, asiste al mismo grado que asistía en su país o a uno inferior? si pudieses contestarme te estaré muy agradecida. Saludos.

Florencia dijo...

Car: voy a escribir una entrada que hable sobre el tema.

Susana: veo por tu blog que vivimos en la misma ciudad, quién sabe nos crucemos algún día por ahí ;)

Mestiza: es verdad lo del mini operativo. Que no parar en los semáforos peligrosos a la madrugada, sacar las llaves de la casa unas cuadras antes, relojear la cuadra para ver que no haya movimientos sospechosos. Una pesadilla!

Sarita: no tengo hijos por lo cual no tengo información muy detallada. Se que no ponen a los nenes en grados inferiores pero sí que todas las escuelas están obligadas a proveer apoyo escolar en el idioma materno para acelerar el aprendizaje de noruego. En los institutos de aprendizaje de noruego también hay clases pensadas para nenes chiquitos donde pueden aprender el idioma. Se que son gratuitas para asilados y refugiados por ejemplo pero no sé en qué otros casos no hay que pagar.

Sarita dijo...

Flor, muchas gracias por la inmediatez de la respuesta,si algún día por casualidad tenés más información al respecto, te estaré muy agradecida de que lo comentes, besos.

Retazos dijo...

A mi me da pavor ver a los niñitos volviendo del colegio solos, es algo con lo que aún no puedo, y es un miedo que debo superar pues algún día mi hijita hará lo mismo y quiero creer que vivimos en un lugar seguro...pero es duro cuando lees tanta salvajada que pasa en algunas otras partes de Noruega y de Escandinavia...