jueves, diciembre 16, 2010

Vacaciones

El noruego me había prometido que las próximas vacaciones no serían "culturales". Esto implicaría que por esta vez no empezaríamos a preparar el viaje con meses de antelación, comprando libros y guías sobre el país de destino; tampoco que lleváramos un itinerario día por día con los lugares que queremos visitar, agrupados por cercanía geográfica y franjas horarias. Esta vez ya no nos levantaríamos temprano para ir a desayunar, pasar el día entero visitando iglesias y museos y recién regresar al hotel a las once de la noche con los pies destrozados y sin ganas de mover una pestaña. Todo ésto me había prometido y yo ilusa le creí. Porque si hay algo que sabe bien este noruego, es hacerme creer que soy yo la que llevo los pantalones para luego salirse con la suya. Esta vez su estrategia de engatusamiento fue paulatina. Primero aceptó mi condición de ir a un lugar con calor y playa, lo que yo sentí como un logro similar al haber llegado a la cima del Everest. Este logro fue contrarrestado por su afirmación de que no le gusta meterse al mar y que iba a pasarse el día leyendo abajo de la sombrilla. Luego me dijo que lo último que quería ver en sus vacaciones es a sus compatriotas, ya que el noruego pertenece a la rarísima raza de los noruegos que odian Noruega, por lo que mi destino deseado no era su primera elección. Más tarde empezaron a llegar pesados paquetes del correo: primero uno, luego dos más, uno más y hasta 6 libros que pretende leer para preparse para el viaje. Ahí di por perdida la batalla. Finalmente me garantizó un día de playa en un resort donde lo único que hay para hacer es tirarse al sol y el resto de los días recorreremos medio país en una semana para abarcar "todos los puntos históricos importantes". Mi trago con sombrerito a la orilla del mar quedará como tantas otras veces en suspenso. Y espero que en esta ocasión no se repita la odisea.

1 acotaciones:

Anónimo dijo...

Jaja!!! Habrá muchas vacaciones y muchos tragos con sombrerito esperando en alguna playa. Quizá lo más importante de las vacaciones es poder descansar de la rutina, bahh eso creo. Saludos desde Baires! Fernanda